Lo bueno, si bien escrito, dos veces bueno

¡Ya estamos en septiembre!

Toca el retorno al curso escolar, superar la depresión post vacacional (para quienes han tenido la suerte de disfrutar de un descanso) y acometer nuevos proyectos literarios.

Tanto si los dejamos aparcados durante los meses de estío, como si los iniciamos o concluimos entonces, hay un paso previo obligatorio: revisar y corregir nuestros textos.

Sí, lo sé, somos pesados y reiterativos en el tema. Pulir nuestros textos es esencial.

¿Serías capaz de salir a la calle sin haberte lavado ni vestido?

Lo que escribimos refleja como somos, nuestro estilo, nuestra impronta como autores. Entonces…

¿Qué significa «corregir» un texto? ¿Qué papel desempeña un corrector?

Para dar respuesta a estas y otras dudas, contamos con la colaboración especial de Judit de Diego, correctora profesional, perteneciente a la Unión de correctores, asociación de profesionales de la corrección de textos y del asesoramiento lingüístico que se fundó en 2005.

Lo bueno, si bien escrito, dos veces bueno

corrección textosPara la publicación de un texto narrativo, las figuras del escritor y del corrector tienen que ir de la mano. Cuando el uno acaba de dar vida al texto, el otro se asegura de que la emoción no se haya dedicado a cambiar letras, a desbaratar el argumento o a hinchar de grandilocuencia la entrelinea. Son, pues, las dos caras de una misma moneda, imprescindibles para crear una obra publicable[1].

Muchos de los que trabajamos en la corrección y mejora de textos literarios hemos oído aquello de «no me hace falta un corrector; ya se lo ha leído mi (pariente equis), que estudió filología/le encanta leer y dice que está bien». Hay tres razones por las que considero que esta idea es contraproducente.

Hablemos primero del pariente filólogo. Los compañeros licenciados en Filología que conozco se reparten entre la enseñanza y los empleos totalmente desvinculados con las letras. Sin embargo, existe un pequeño porcentaje que trabaja en el sector editorial como correctores. Objetivamente, solo el último de estos tres grupos es el que mejor conoce, no ya la teoría lingüística, sino su aplicación en el texto (hablo de normas ortotipográficas, semánticas, gramáticas, pragmáticas, etc.). Es decir: no son todos los que están capacitados para corregir un texto y convertirlo en un objeto publicable. Así, cualquier cuñado, primo, amigo o vecino filólogo no pulirá tu texto igual que un profesional de la corrección que, habiendo estudiado o no filología, posea la experiencia, el conocimiento y las herramientas pertinentes para corregir una obra literaria.

Segunda cuestión: los amantes de la lectura. Leer no es corregir. Corregir implica leer, es cierto, pero no a la inversa. Aunque leer suponga «pasar la vista por lo impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados» y «entender e interpretar un texto» queda muy lejos de la advertencia y enmienda de errores, erratas e inconsistencias en lo escrito. ¿Nunca os ha pasado que, en medio de una interesantísima lectura, tenéis que volver atrás porque, con tanta emoción, no recordáis el nombre de aquel tipo de cara rara, quién era hijo de quién o dónde estaba Miss Wilson la tarde del crimen? Con esto quiero decir que el lector, muchas veces, lee por delante. Esta avidez no solo es normal, sino que se justifica en el propio amor a la lectura. No obstante, es opuesta al sosiego y a la ecuanimidad que debe imperar en la lectura del corrector, quien ha de mantener cierta distancia para poder examinar todos y cada uno de los árboles de ese bosque textual. Así, este detecta si una coma está colocada en el sitio adecuado y dice lo que quiere decir:

 

Sonia, espera a que llegue tu hermano.

Sonia espera a que llegue tu hermano.

Sonia espera que llegue tu hermano.[2]

 

Del mismo modo, el corrector comprueba que el gerundio es correcto en oraciones como

Salió corriendo cuando vio que la cerradura estaba forzada, pero sabe que tiene que cambiarlo en casos como el siguiente: *No se inmutó cuando vio la caja de madera conteniendo el cuerpo de su padre.

A los dos puntos anteriores hay que sumarles el hecho de que todo libro publicado es un legado cultural. ¿Qué aporta un texto con manchas? ¿Qué proyecta —de ti, escritor profesional, y de sí misma— una obra sucia y con ruido[3]?

Sé que, a menudo, la figura del corrector tiene mala fama; pero haré de esto otra buena razón para confiar en el tándem escritor-corrector: sapere aude. Atrévete a saber, a conocer el gremio y nuestra labor artesanal. Estoy segura de que, cuando veas el resultado de nuestro trabajo con tu texto, no querrás volver a publicar nada sin que unos ojos de corrector te hayan leído antes.

Eres como escribes.

 

Judit de Diego

https://juditdediego.es/

 

[1] La siguiente entrada en la bitácora de Francisco Aljama detalla todos los pasos por los que debe pasar un libro para ser considerado publicable: http://www.atisbador.es/blog/?p=3060.

[2]En la primera oración, imperativa, Sonia es el receptor del mensaje; es decir, es a quien se dirige la orden del emisor. En la segunda, se informa de lo que hace Sonia, una tercera persona ajena al diálogo entre el emisor y el receptor del mensaje. En la tercera, se muestra la diferencia entre el verbo esperar, sinónimo de desear, creer, tener esperanza, frente a los dos usos anteriores de esperar + a (no comenzar a actuar hasta que suceda algo).

[3] Con manchas y ruido me refiero a incoherencias o redundancias en el argumento; anáforas y catáforas rotas; faltas de ortografía, puntuación o acentuación; laísmos, loísmos y leísmos; queísmos y dequeísmos; polisíndeton; pleonasmos; sesquipedalismo; exceso de adverbios acabados en –mente; dos palabras juntas que, en realidad, se escriben separadas; confusión de porque-porqué-por qué-por que; sino-si no; conque-con qué-con que; calcos del inglés; expresiones numéricas mal escritas, etc.

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7 comentarios en “Lo bueno, si bien escrito, dos veces bueno

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  3. De mi estima:

    Gracias por vuestra atención, conforme a una de las alternativas adjunto el texto de mi autoría,

    que creo interesante para compartir sobre un autor y un tema que se presta para ello.

    Con mi cordial saludo,

    Carlos Fradkin

    DNI 5917782

    ________________________________

    Me gusta

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