El ratoncito Pérez

Todos sabemos quien es el ratoncito Pérez, ¿verdad? Pero…

Comencemos con el cuento y después… os contamos el cómo, dónde y porqué.

El cuento

Bubi-2«Entre la muerte del Rey que rabió y el advenimiento al trono de la Reina Mari-Castaña existe un largo y obscuro periodo en las crónicas, del que quedan pocas memorias. Consta, sin embargo, que floreció en aquella época un rey Buby I, grande amigo de los niños pobres y protector decidido de los ratones…»

El rey niño Buby I colocó su diente debajo de la almohada, como es costumbre hacer, y esperó impaciente la llegada del ratoncito. Ya se había dormido cuando un suave roce lo despertó. El Padre Coloma describe así el encuentro del pequeño rey protagonista del cuento con el Ratón Pérez:

«A poco abría Buby mucho los ojitos, luchando contra el sueño, que se los cerraba: cerróselos al fin del todo, y el cuerpecillo resbaló buscando el calor de las mantas, y la cabecita quedó sobre la almohada, escondida tras un brazo, como esconden los pajaritos la suya debajo del ala».

«De pronto, sintió una cosa suave que le rozaba la frente. Incorporóse de un brinco, sobresaltado, y vió delante de sí, de pie sobre la almohada, un ratón muy pequeño, con sombrero de paja, lentes de oro, zapatos de lienzo crudo y una cartera roja, terciada a la espalda».

Tras las respectivas presentaciones y varios intentos de cogerle el rabo, Buby consiguió convencer y acompañar a Ratón Pérez en su peligrosa misión nocturna, pasando por la acogedora casita de Ratón Pérez, donde residía con su mujer y sus hijos, hasta la buhardilla donde vivía muy pobremente Gilito, un niño que como él también esperaba su visita. Para ello Buby fue transformado en ratón:

«Ratón Pérez saltó de repente sobre su hombro, y le metió por la nariz la punta del rabo: estornudó estrepitosamente el Reyecito, y por un prodigio maravilloso, que nadie hasta el día de hoy ha podido explicarse, quedó convertido, por el mismo esfuerzo del estornudo, en el ratón más lindo y primoroso que imaginaciones de hadas pudieran soñar:

Era todo él brillante como el oro, y suave como la seda, y tenía los ojitos verdes y relucientes como dos esmeraldas cabochón».

Salieron por un agujero que había debajo de la cama:

Casa_museo_Ratón_Pérez«Era su carrera desatinada, obscuro el camino, húmedo y hasta pegajoso, y cruzábanse a cada paso con bandadas de diminutas alimañas, que á tientas les pinchaban y mordían».

«A poco entraron en una suave explanada, que venía a desembocar en un sótano ancho y muy bien embaldosado, donde se respiraba una atmósfera tibia, perfumada de queso. Dobláronse una enorme pila de éstos, y encontráronse frente a frente de una gran caja de galletas Huntley.

Allí era donde vivía la familia de Ratón Pérez, bajo el pabellón de Carlos Prast…». (Fue famosa la tienda de Carlos Prast –aunque realmente fueron dos: una confitería y una tienda de ultramarinos– por la calidad de sus productos y la buena atención de sus vendedores. Que no era otra que en LA Calle Arenal Nº 8 de Madrid a escasos metros de la Puerta de el Sol y de el Palacio de Oriente.)

…En su extraordinario viaje, Buby descubrió que había niños muy diferentes, que pasaban hambre y frío pero que también eran sus hermanos porque todos eran hijos de Dios>>.

Fuente del cuento: © Instituto Cervantes (España), 2004-2007. Reservados todos los derechos.

Museo_Ratón_Pérez

Ubicación de la Casa Museo Ratón Pérez

Cuando al infante y futuro rey Alfonso XIII se le empezaron a caer los dientes. Por encargo de la reina María Cristina, su madre, el monje jesuita Luis de Coloma recibió el encargo de escribir un cuento, especialmente para el niño de 8 años, en el que explicara una bonita historia sobre la caída de los dientes. Coloma ya era famoso por escribir cuentos como “Pequeñeces” o “Jeronimín”.

Es entonces cuando este monje jesuita crea la historia del Ratoncito Pérez, un simpático amiguito que vivía en una caja de galletas de la famosa confitería Prats del centro de Madrid, muy cerca del propio Palacio Real. El cuento, que tenía al propio rey como protagonista, narraba la historia de cómo cuando al pequeño rey se le caía un diente, el roedor Pérez se escapaba de su “casita” para dejarle un regalo. En la historia además de tener que recorrer toda la ciudad para llevar el obsequio a cada niño, éste debía sortear todo tipo de obstáculos, entre ellos los gatos, y viajando a través de las cañerías de la ciudad de Madrid.

placa calle Ratoncito PérezDe esta forma, el entrañable Rantoncito Pérez acabaría por convertirse en un personaje  muy famoso. El 5 de enero de 2003 el Ayuntamiento de Madrid estableció una placa en la fachada de la antigua confitería donde se suponía que vivía, acompañada de la frase: “Aquí vivía, en una caja de galletas, Ratón Pérez, según el cuento que el padre Coloma escribió para el niño Rey Alfonso XIII”. Incluso en el interior del pasaje comercial de la misma calle se ha instalado una estatua del Ratoncito Pérez. Y por si esto fuera poco, se ha creado una casa museo en homenaje a este personaje que puedes ver a través de la página: www.casamuseoratonperez.com.

No te pierdas su página web, tiene multitud de cosas, incluidos unos vídeos de dibujos para contar su historia. Por ejemplo, ¿quiénes son los mamoncetes?

Fuente

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