¡Hasta siempre, maestro!

Gracias maestro por tantas y tantas horas que me has hecho disfrutar con la lectura de tus obras. Te habrás reunido con el inspector Wallander, no en vano se fue haciendohenning-mankell (1) mayor a la vez que tú, para comentar tantos y tantos casos; para dilucidar pistas y sobre todo, para retratar una sociedad que es muy similar, se llame la ciudad como se llame.

Tus personajes siempre han estado impregnados de un gran corazón, el mismo que poseía quien los creaba, a pesar de que siempre los situabas en una fría y misteriosa Suecia.

Nunca olvidaremos al inspector, pero tampoco a ti.

Se ha ido Henning Mankell y quizás alguien, que no haya leído ninguna de sus obras ni haya oído hablar de él, se pregunte: ¿Y quién era?

El escritor sueco Henning Mankell, maestro de la novela negra nórdica y uno de los narradores más leídos y celebrados de Europa, ha fallecido este lunes en Gotemburgo a la edad de 67 años, según informó su editor sueco, Leonhart. El creador del inspector Wallander padecía un cáncer que le fue diagnosticado en 2014. Un proceso que decidió compartir en el libro Arenas movedizas (Tusquets) y que vivió como un duelo frente a la muerte.

Con los casos del inspector Wallander —que relató en libros todos ellos publicados por Tusquets, su editorial en España, como La falsa pista, Asesinos sin rostro o La quinta mujer—, la novela negra dio un salto enorme, tanto en temas como en lectores. Mankell fue no sólo un gran autor de libros policiacos, sino que, a través de sus relatos, trazó un retrato crítico de la sociedad europea contemporánea. Sus obras tratan temas como la integración de los inmigrantes, la violencia de género o el profundo malestar que se oculta debajo de la aparente perfección de los estados nórdicos.

“Como policía, seguía viviendo en un mundo antiguo. ¿Cómo iba a aprender a vivir en esta nueva era? ¿Cómo se maneja la enorme inseguridad que se siente ante los grandes cambios, que además ocurren demasiado deprisa?”. (Asesinos sin rostro, 1991).

“Wallander y yo no nos parecemos mucho”

asesinos sin rostroEn cierta medida, el inspector Kurt Wallander puede ser considerado un alter ego del propio Mankell.”Wallander y yo no nos parecemos mucho. Sólo tenemos tres cosas en común: la misma edad, nos gusta la ópera italiana y trabajamos mucho”, aseguró en la citada entrevista. Sin embargo, ambos comparten una visión oscura de la sociedad en la que viven, aunque eso no impidió actuar a ninguno de los dos para hacerla mejor.

El inspector, que fue interpretado por Kenneth Branagh en una de las series de televisión que se inspiraron de sus trabajos, es un trabajador infatigable, que lucha no sólo contra los criminales, sino con el propio sistema, para resolver casos que, al final, demuestran el profundo malestar que late bajo la superficie de Europa.

Las 11 novelas del inspector Wallander, impecablemente traducidas al castellano por Carmen Montes Cano, transcurren en la ciudad sueca de Ystad, cerca de Malmo, en la que organizan recorridos turísticos dedicados al personaje. La serie termina con El hombre inquieto, en la que el inspector se retira y cede el testigo a su hija Linda, que protagoniza la duodécima novela de la serie, Antes de que hiele. En su conjunto, forman un fresco impresionante de la Europa actual, una lectura imprescindible para entender los mecanismos que llevaron al continente a vivir la mayor crisis social y económica desde el final de la II Guerra Mundial.

Se sentó al volante y, por segunda vez aquella mañana, puso rumbo a la plaza de Runnerströms Torg. De repente, le vino a la mente el recuerdo de Sten Widén, con sus planes de venderlo todo y marcharse del país. “Suecia se ha convertido en un país del que todos huyen”, resolvió. “Todos aquellos que tienen la menor posibilidad, se marchan. Y no quedamos más que la gente como yo. Y Sofia Svensson. Y Eva Persson”. Se sintió indignado, no sólo por ellas, sino por sí mismo. “Estamos arrebatándole el futuro a toda una generación”, prosiguió su discurrir. “A multitud de personas jóvenes, que terminan sus estudios en institutos donde los profesores se esfuerzan en vano, con clases demasiado numerosas y recursos cada vez más reducidos y obsoletos. Personas jóvenes que no llegarán ni a los aledaños de un trabajo digno. Jóvenes que se sentirán no sólo superfluos en la sociedad sino, simplemente, rechazados en su propio país”. (Cortafuegos, 1998).

Aunque no fue el primer autor de novela negra nórdica que cruzó fronteras, sin el gigantesco éxito que alcanzaron sus libros en los años noventa no puede entenderse esteHenning Mankell-Cortafuegos fenómeno, que ha llenado las librerías de medio mundo desde entonces. Muchos de los temas que Mankell trataba en los casos del inspector Wallander han ido marcando la agenda europea, por ejemplo la inmigración. Ya en 2008 afirmó en Madrid, con motivo de la entrega del premio Reina Cristina de Suecia, que “la inmigración debía ser un problema asumido por Europa en su conjunto”.

En Arenas movedizas, su último libro editado en España, Mankell creó el arco de su vida a través de varios de los primeros hallazgos que marcaron su existencia personal, colectiva y literaria. El libro es un rompecabezas de historias donde cuenta que los recuerdos infantiles y juveniles le sirvieron para afrontar la enfermedad. “Puede que no me atreviera a pensar en el futuro. Era territorio incierto, minado. Así que volvía continuamente a la infancia”, escribió.

Mankell nació en Estocolmo el 3 de febrero de 1948, aunque pasó gran parte de su infancia en una comunidad rural, Sveg, donde fue trasladado su padre, un magistrado. Fue marino mercante en su adolescencia y empezó su carrera literaria como autor teatral, aunque no comenzó a publicar las novelas de Wallander hasta 1991, cuando tenía 43 años.

Henning Mankell trabajaba en una novela hasta unos días antes de su muerte, en una obra de ficción que no pertenecía a la serie del detective Wallander.

 

La obra no-detectivesca de Mankell cuenta con 11 novelas traducidas al español, además de los ensayos, las crónicas de viajes y las casi memorias de Arenas movedizasZapatos itallianos (escrito en 2007), la más conocida, se ajustaba al molde del escritor con dos vidas literarias: una precisa y trepidante y otra más brumosa e íntima.

 

 

Fuente

 

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2 comentarios en “¡Hasta siempre, maestro!

  1. Sí, nos deja un gran escritor ¡Hasta siempre!
    Si tuviera que quedarme con una sola obra suya, siendo muy dificil la elección, me quedaría con “Profundidades”

    Me gusta

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