Disfrutando con el cómic: Gastón Lagaffe y 75 años de Marvel Comics

Torpeza patológica

Gaston el gafeUna de las cosas de las que puede presumir el cómic francés (y no son pocas) es de haber producido algunos de los mejores personajes humorísticos y más carismáticos del medio, absolutos clásicos del medio, como pueden ser Asterix y Obelix, Lucky Luke o Spirou. Precisamente de entre las páginas de la revista semanal de este último, allá por un ya lejano 1957, nació uno de los personajes más carismáticos de su especie, Gastón Lagaffe (conocido como Elgafe en la piel de toro), un empleado de una editorial e imprenta con más buena voluntad que otra cosa, pero torpe, desastroso y todo un compendio de virtudes deseables en todo trabajador (vago, chapucero y algo mezquino, aunque de gran corazón).

La idea de Franquin, su creador (padre también de Spirou y Fantasio, el Marsupilami o la genial serie de humor negrísimo ‘Ideas negras’), era que Gastón se paseara por las páginas del resto de la revista, sembrando el caos en toda colección que se colase (era habitual que se le viera poniendo de los nervios a los buenos de Fantasio y Spirou, al fin y al cabo, todo eran hijos del mismo padre), pero pasó poco tiempo antes de que tuviera su propia serie de tiras de media página, ya con su escenario habitual, una redacción y editorial de una revista, un genial ejercicio de metalenguaje que no traicionaba la idea original de Franquin. El belga Yvan Delporte, editor jefe de Spirou en ese momento y creador a su vez de Peyo y los Pitufos, fue quien le bautizó como Gastón, y más tarde añadiendo en Lagaffe, que al personaje le venía al pelo (para explicar, aunque sea de tapadillo, su torpeza patológica).

Este “héroe sin ocupación” se dedicaba a pulular por oficinas y zonas operarias sin otra intención que curiosear y holgazanear sin rumbo, e inevitablemente será el origen de las desgracias y desdichas de los trabajadores o protagonistas de esas otras series.

Con motivo del Salón Internacional de cómic de Barcelona 2015, Norma edita el primero de los cuatro tomos que conforman todas las aventuras de este torpe entrañable con el que muchos hemos crecido, y que no deja de ser si no una metáfora de nuestro yo sumergido en una oficina desde el lunes a primera hora, perdido como un elefante en una cacharrería.

Una clase magistral

marvel75años

Ya había superhéroes cuando Marvel nació, pero desde luego después no volvieron a ser lo mismo. Aunque siendo realmente precisos, la editorial que realmente cumple 75 años, Timely, germen de lo que luego se llamó propiamente Marvel a principios de los sesenta, no era sino otra editorial de tebeos para críos de los años cuarenta que contaba entre sus páginas con héroes tan propios en su contexto histórico como el Capitán América, en cuya portada de su primer número ya aparecía propinando un espectacular gancho a un despistado Hitler que no sabía de donde le venían, enfrentado a un tipo forzudo que se había hecho el traje con una bandera. Pero el que sí estaba ahí era el que iba dar forma (o al menos gestionarla) a quizá el más importante universo comiquero del siglo XXI, Stanley Martin Lieber, Stan Lee para los amigos, guionizando una historia de dos páginas del Capi, sin saber que justo ahí empezaba su vida.

Ese mismo Stan, unos años después, en 1961, dio el pistoletazo definitivo, el Big Bang del universo Marvel (la editorial ya pasó a llamarse así) con el nacimiento, junto a Jack Kirby, de los Cuatro Fantásticos, los primeros superhéroes de la era moderna. Comenzaba una nueva concepción de las aventuras de ciencia-ficción y la eterna lucha del bien contra el mal, donde los superhéroes no eran semidioses que vivían en sus atalayas lejos del mundanal ruido ni almas torturadas que sólo encontraban consuelo en mascaradas y escapadas nocturnas. Ahora los héroes eran una familia de científicos que recibían poderes en un experimento fallido y cuyo primer enemigo era la fragmentación familiar. O un chaval que vivía con su tía viuda, que tenía que ganarse la vida como podía para pagar el alquiler, terminar el instituto y con suerte ligarse a una chavala, que para colmo de males le pica una araña radiactiva que le da habilidades extraordinarias y al padre psicópata de su mejor amigo le da manía persecutoria contra él. Eso son Marvel Comics, historias bigger than life, donde el destino del universo pende de un hilo mientras Peter Parker no saca un momento para lavar que canta La Traviatta.

En dos tomos, Panini reúne la recopilación definitiva de los hitos que han marcado estos 75 años de Marvel Comics, y por ende, la historia del cómic del siglo XX. Por aquí pasan pequeñas perlas de Spiderman, Los Cuatro Fantásticos, Los Vengadores, Estela Plateada (ese surfista tan cool que recorre el espacio en una tabla de surf en ropa interior, acompañado de su dialéctica metafísica atormentada), Los X-Men, Iron Man, Daredevil… Cómo se suele decir en estos casos, no están todos los que son, pero los que están, son. Y vaya si son.

Si hubiera una asignatura que fuera Historia de los cómics Marvel, sin duda el libro de texto del primer semestre sería este tomo. Y qué gustazo estudiarse cada una de sus viñetas…

Textos: David Romera (Fnac.es)

Fuente: culturafnac.es

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