Un reto (IV): la localización

Si os acordáis, en el reto anterior hablamos del género de nuestra novela, de cómo íbamos a contar nuestra historia y de las condiciones que llevan implícitamente algunos de estos géneros. Una vez que ya sabemos qué queremos contar y cómo, tenemos que tener en cuenta el resto de elementos que marcarán nuestra historia.

La montaña magica-Thomas MannEl éxito de una novela es lograr que los lectores sumen su imaginación a la del autor (o autora) para sumergirse en su universo, participar de las vidas y vicisitudes de sus personajes y formarse una imagen mental, a partir de las palabras y descripciones, de los lugares. Por tanto, el contexto es muy importante en cualquier libro. Es el lugar donde los personajes se mueven y representan sus vidas, y solo cuando esa acción se halla bien “anclada” a una realidad física, el lector consigue adentrarse por completo en ese universo que ellos habitan.

Hemos de  tener en cuenta que nuestra prioridad no es mostrar un lugar objetivamente, sino a través de la historia de unos personajes.

No debemos olvidar que todo lo que acontece en una novela ha salido de nuestra imaginación y, depende de nuestra capacidad de persuasión y de nuestra destreza, que los lugares en los que transcurre la historia de nuestros personajes resulten verosímiles y sugerentes.

Si tuviésemos que definir cómo esos lugares afectan a nuestros personajes, a nuestra historia, podríamos hacer una pequeña clasificación:

  • El lugar como personaje
  • Los lugares ficticios – místicos
  • Los no-lugares

El lugar como personaje. Es cuando el lugar se convierte en un personaje más de la novela, a veces incluso más importante que los propios personajes.

Nada mejor que unos ejemplos para mostrar lo que quiero decir:

La montaña mágica, de Tomas Mann (1924). El lugar donde transcurre la acción de esta novela —el hospital para tuberculosos de Davos, en Suiza— es tan importante para el lector como el destino de cada personaje, que a veces parece decidido por la propia montaña.

El resplandor, de Stephen King. Un hotel aislado que forma parte de la historia de sus personajes, de la acción y de su propio destino.El señor de los anillos.Tolkien

El nombre de la rosa, de Umberto Eco (1980). Donde el monasterio medieval es el centro de la historia y de la vida de los mismos personajes.

Los lugares ficticios. Cuando nos inventamos lugares inexistentes, que en realidad son mutaciones con variantes de los lugares urbanos o rurales que el escritor sí conoce muy bien en la realidad.

Como El país de las maravillas de Lewis Carroll, o La comarca, en El señor de los anillos de Tolkien.

Los no-lugares. Son los lugares sin identidad propia, comunes, anónimos y de paso, como un supermercado, una estación de tren, un aeropuerto…

Por ejemplo, uno de los aspectos que tratamos en el tutorial de novela es lograr que la estructura, los personajes, la narración y el lugar, los cuatro puntos esenciales en una novela, se tengan en cuenta a la hora de mantener la tensión narrativa de la trama, además de estar escrita con un lenguaje sugerente, ya que si no es así, no sobrevivirá en las librerías mucho más del primer mes.

Covi S.

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2 comentarios en “Un reto (IV): la localización

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