Cómo escribir una buena novela (II)

La semana anterior iniciamos una serie sobre Cómo escribir una buena novela, la cual consta de tres artículos que irán desgranando los 10 puntos más importantes de un trabajo nada fácil, pero que sí nos puede dar satisfacción y seguridad como escritores, siempre claro está, que el trabajo esté bien hecho.

Estructura-Madame-Bobary-Flaubert

Ejemplo: Estructura de la novela Madame Bobary de Flaubert

La semana pasada vimos tres puntos importantes: planificación, narrador y personajes. En el artículo de hoy nos centraremos en otros tres: clímax, ritmo narrativo y el tiempo (interno y externo).

El arranque de una novela es esencial y, aunque no es fácil interesar al lector desde las primeras páginas, resulta determinante aprender a hacerlo. Sin embargo, es igual de crucial saber administrar los momentos de clímax a lo largo de la narración y mantener un ritmo adecuado, que varíe de intensidad en el momento idóneo. Dejar sin resuello al lector con una historia en la que las cosas suceden sin tregua, atropelladamente, o en la que las emociones son siempre demasiado intensas, jugará en nuestra contra tanto como que en nuestra historia no suceda nada o seamos incapaces de suscitar emoción o reflexión alguna en nuestros lectores. No hemos de olvidar que escribir es bailar con las palabras. Y jamás nuestra danza será armónica si no poseemos sentido del ritmo narrativo.

Hemos de aprender, además de cómo narrar una historia, algo, si cabe, aún más importante: cómo idear una buena historia, cómo manejar los códigos de cada género narrativo, cómo distribuir los conflictos que presentamos y cómo dotarlos de profundidad. El tiempo y el espacio han de convertirse en personajes de nuestra historia. La acción y la descripción han de conjugarse. El diálogo y la narración han de complementarse. Todos los elementos y todas las herramientas con las que contamos tienen que dotar de coherencia y verosimilitud a nuestro relato.

Con respecto al tiempo, no se trata sólo de contextualizar nuestra historia adecuadamente. Es obvio que la época histórica en la que se desarrolle la acción de nuestra novela habrá de estar cuidadosamente recreada y documentada. Pero, además de ese “tiempo externo”, el “tiempo interno” de la narración, los juegos con el mismo que queramos desarrollar como los flashback (Analepsis, retrospectiva o salto al pasado) o los flashforward (Prolepsis, anticipación o salto al futuro) y las decisiones temporales que como narradores tomemos, serán también determinantes. Los experimentos con el tiempo interno del relato han dado a luz algunas de las mejores novelas de la literatura universal (la magdalena de Proust o el Ulises de Joyce, donde en 800 páginas sólo transcurren 24 horas en la vida de Leopold Bloom, son algunos de los ejemplos más célebres).

Para desarrollar con destreza todos estos aspectos, hemos de contar con las herramientas básicas de todo novelista. Conocer la teoría narrativa, los tipos de personajes, de narrador, de espacio, de tiempo, que existen, nos ayudará a realizar elecciones conscientes y estratégicas sobre todos los aspectos de nuestra novela, para conseguir que cada pequeño detalle sume y que el resultado final no adolezca de los típicos errores en los que suele incurrir todo escritor novel.

Y… ¿cómo podemos conocer dichas herramientas y aprender a utilizarlas en beneficio de nuestra historia, de nuestra novela?Novela-partes

Lo primero, y básico, es leer mucho. No dejes ningún género porque no te sea afín o lo consideres menos importante, de todo se aprende, y todo es necesario. Lo segundo, e igualmente importante, es aprender de forma clara, directa, sencilla y práctica, cómo utilizar esas herramientas en función de tu propia historia. No siempre las utilizarás por igual ni todas, dependerá de lo que necesites para ir avanzando en la idea inicial (planteamiento), el narrador elegido, los personajes, el ritmo adecuado,  cómo administras los momentos de clímax, el tiempo externo e interno de tu historia, el espacio, los diálogos, el escenario…

Es lógico que, a la hora de pasar nuestra idea al papel, desconozcamos algunas herramientas o que no todas se nos den bien. No debemos de olvidar que hablamos de desarrollar un oficio para el que, como en cualquier otro, necesitamos aprender para luego ir perfeccionando día a día nuestro trabajo. Realizar cursos, donde la práctica y la teoría vayan parejas, nos ayudará en ambas facetas.

Olalla Castro

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2 comentarios en “Cómo escribir una buena novela (II)

  1. Pingback: 15 consejos para escribir novelas de Mario Vargas Llosa |

  2. Pingback: Cómo escribir una buena novela (III) | Blog para escritores

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