Los Príncipes de Asturias recibieron a la AEN en Oviedo.

El Principe de Asturias saludando a la Presidenta de la AEN

El Príncipe de Asturias saludando a la Presidenta de la AEN

 

Los Principes de Asturias y la Junta de la AEN

Los Príncipes de Asturias y la Junta de la AEN

AUDIENCIA DE LA JUNTA DE LA ASOCIACIÓN DE ESCRITORES NOVELES  CON  LOS PRÍNCIPES DE ASTURIAS.

 

Nervios, muchos nervios, y una sensación extraña invadía a la Junta de la AEN el pasado jueves día 23 de Octubre mientras esperábamos a ser recibidos por los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia.

Nervios de nuestra Presidenta, Covi, y de nuestro Director de Comunicación, Jose, pendientes y preocupados porque a falta de cinco minutos de la audiencia con los Príncipes,  César y quien escribe, vuestro vicepresidente y vuestra vicesecretaria, todavía no habíamos podido llegar al Hotel de la Reconquista, en Oviedo. El tráfico se había confabulado en contra…  Pero los Príncipes no podían esperar.

Estaban a punto de dar las seis y quince (hora prevista para la audiencia) y dos miembros de la Junta todavía estábamos en un taxi mientras que por el móvil Jose nos apremiaba.

La pericia del taxista obró un milagro. A la entrada del hotel, y tras pasar los pertinentes controles de seguridad, nos estaban esperando, para, sin más preámbulos, subirnos en volandas, literalmente, hasta la segunda planta. El responsable de Protocolo de la Casa Real, en coordinación con nuestro Director de Comunicación, se encargó del resto. Y, jadeantes y sudorosos, logramos estar delante de las enormes puertas que daban acceso a la sala de audiencias justo un minuto antes de que el responsable de Protocolo nos invitara a entrar.

Alfombras gruesas acallaron nuestros pasos y quizás fueron ellas las que absorbieron la tensión que todos habíamos acumulado hasta el momento.

Se nos indicó como debíamos colocarnos y alineados esperamos a que Don Felipe y Doña Letizia hicieran su aparición. Los medios de comunicación al fondo a la izquierda, los miembros de seguridad y protocolo frente a nosotros, guardando la puerta. La otra, situada a la derecha, tenía que ser sin duda por la que entraran los Príncipes.

            Nosotros cuatro,  sin mirarnos, pero sintiéndonos unidos porque en esos momentos allí estábamos todos los que formamos la AEN, esperábamos su aparición.

De repente se abrieron las puertas y un oficial del Ejército del Aire anunció en un tono regio: “Sus Altezas Reales los Príncipes de Asturias” y tras esa voz, apareció primero Don Felipe seguido de Doña Letizia, ambos sonrientes.

            Nos saludaron uno por uno mientras prensa y medios de comunicación hacían su trabajo. Después de las fotos de rigor, salieron todos quedándonos a solas con los Príncipes que rompieron y se saltaron toda clase de protocolo. Nos volvieron a saludar y se interesaron por cómo nos encontrábamos y por las dificultades que habíamos tenido  para poder llegar.

El Príncipe al advertir que nuestra Presidenta llevaba en las manos unos folios con su discurso, preguntó que sí quería leer algo. Ya no hizo falta, la amabilidad, la cercanía con la que fuimos tratados nos llevó a una conversación agradable y distendida.

Se habían documentando sobre quienes éramos y cual era nuestra labor.  Covi les expuso con detalle cuáles fueron los principios de la AEN: cómo surgió, cómo se puso en marcha, con qué miras y cual era su misión.

Ambos, pero especialmente Doña Letizia, alabó la iniciativa y la consideró de gran importancia, consciente y conocedora de las dificultades con las que se encuentran los escritores noveles a la hora de publicar.

Nuestro Vicepresidente les hizo entrega de dos ejemplares de  nuestra  revista “Y Latina” y de nuevo nuestra Presidenta les comentó el importante papel que tiene la revista dado que es la única a nivel nacional en la que todo su contenido está formado por las colaboraciones de autores desconocidos. También les habló, y ellos se hicieron eco, de las enormes dificultades económicas que tenemos que afrontar para continuar su publicación dado que dependemos de las entidades o personas que se publiciten para poder costear su edición.

Los minutos pasaban deprisa, ¿diez… quince? La audiencia tenía que terminar. Los Príncipes se disculparon y en el mismo tono distendido, se despidieron de todos, animándonos a seguir con nuestra labor, impulsando a la AEN para que cada vez se haga más grande, con más peso para contribuir a que los socios vean cumplido su sueño: iniciar su camino literario.

Quizás, como hemos dicho medio en serio medio en broma en alguna ocasión, un día alguien que haya comenzado con nosotros cambie la “v de novel por la “b” de Nóbel. ¿Por qué no?

 

Felicitas Rebaque de Lázaro.

 

 

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