TALLER ON LINE DE LA AEN.

“Al principio, todo escritor es barroco, vanidosamente barroco, y al cabo de los años puede lograr, si son favorables los astros, no la sencillez, que no es nada, sino la modesta y secreta complejidad.”

Jorge Luis Borges 

“El texto que Ud. escribe debe probarme que me desea. Esa prueba existe: es la escritura. La escritura es esto: la ciencia de los goces del lenguaje, su kamasutra (de esta ciencia no hay más que un tratado: la escritura misma).”  Roland Barthes   

Amigos: Me es grato presentarles «Texto sentido», el ámbito de trabajo para nuestra escritura que estamos a punto de compartir, en una experiencia que, espero, será útil para todos.

Para ello, ofrezco 

ü      unas pocas ideas,

ü      algo de experiencia en talleres literarios,

ü      y unas ganas declaradas, denodadas, demostradas, decididas y de lo que se les ocurra. 

Les propongo un quehacer productivo sobre nuestra escritura que despliegue nuestras posibilidades y potencie nuestro disfrute y el de los lectores. Muchos de ustedes conocen la metáfora del taller mecánico, que describe lo que debería ofrecer uno literario: un catálogo más o menos amplio de herramientas de las que nos apropiamos en una tarea creadora y que nos permiten acceder a rincones a los que nuestra  mano no llega, potenciar la fuerza de los dedos, iluminar lo que nuestro ojo no ve, afinar nuestra precisión. 

Bajo esta consigna, les acerco mi convocatoria: la de construir un espacio que nos facilite el hallazgo de técnicas como posibles bisagras con las que destrabar algunos bloqueos y operar cambios en nuestra escritura, dotándola de claridad, vigor y expresividad. Este taller se propone, además, como lugar de juego en donde nos sea más sencillo probarle «más-caras» a nuestra escritura y descubrir aquellas que mejor nos expresen. Por cierto, no es ésta una idea original; casi todos los talleres de escrituran apuestan por la actitud lúdica como el camino privilegiado hacia la capacidad de imaginar.

Lo singular de «Texto sentido» será, precisamente, que es el nuestro: imprimiremos nosotros mismos las marcas que le den forma a la producción compartida. No estamos atados a institución, corriente de pensamiento o programa curricular alguno que «escayolen» nuestro aprendizaje. Cabe aquí, por otra parte, un comentario acerca de cómo entiendo la función del coordinador dentro de este proyecto.

Me planteo su hacer, más que como el de un crítico literario o un corrector de textos, como el de un lector avisado y servicial, aquel que cada autor necesita, uno que le señale qué pasaje del texto lo conmovió, lo aburrió, lo desconcertó o le hizo apartar la mirada del relato y darse cuenta, justo en ese momento, de que tenía hambre o volaba una mosca por la habitación. Un lector que agudice su radar para detectar por dónde hace agua la obra y le devuelva esas impresiones a quien la ha escrito, anestesiando a la vez tanto su lado crítico-erudito-que-impone-cánones-literarios como su propio sesgo de autor.

Por otro lado, y tal como asegura la novelista Patricia Highsmith, en la medida en que el participante da a conocer a otros —los demás integrantes, el coordinador del taller— sus emociones, su particular visión de la vida, ya debe ser considerado escritor.

Siempre escribimos para otro, aun cuando lo hagamos en primer lugar para nuestro propio disfrute. Tanto da que escribamos en la convicción de que nuestro texto no será leído por nadie más o que nos decidamos a compartirlo: escribimos siempre —siempre— para otro, para aquel que nos lee desde nuestra propia cabeza, en el seno de cuya mirada miramos, el que está atento a lo que queremos contarle, ese a quien intentamos seducir una y otra vez y que no coincide exactamente con las medidas de ninguna persona real. El coordinador encarnará provisoriamente, en un ideal que no se alcanza, pero al que debe tender, con mayor o menor acierto, a ese lector que es diferente para cada participante.                                                                                            Pasemos a algunos aspectos organizativos.    

 Los talleres se imparten de forma grupal o individual. La modalidad individual resulta eficaz en el caso de quien desee, por ejemplo, trabajar en la corrección de una obra ya escrita y de mayor extensión (novela), o de aquellos que por motivos personales prefieran un ámbito exclusivo.

En general, comenzamos la tarea de manera individual, lo que permite situar el grado de experiencia del tallerista en función de decidir qué grupo sería el más adecuado, si más adelante prefiere unirse a uno.

Los grupos se arman en función de cierta homogeneidad en relación a la experiencia de los participantes y cierta heterogeneidad de estilos, procedencias, etc. Esto permite una adecuada regulación de los materiales teóricos, propuestas de trabajo, etc. así como potenciar la riqueza del intercambio y la producción. Ambas modalidades admiten participantes con diferentes niveles de destreza, desde aquellos que nunca hubiesen escrito un texto hasta los de mayor experiencia.

Es posible integrarse al taller en cualquier momento del año; en cada grupo, hay capacidad para unos ocho a diez participantes.

El taller no tiene una duración predeterminada; el espacio se mantiene abierto en la medida en que a cada participante, incluida la coordinadora, le resulta útil y productivo.

Los talleres se imparten bajo la modalidad on-line.Los intercambios en los talleres on-line se realizan por e-mail, una vez por semana; no obstante, cada tallerista cuenta con la posibilidad de comunicarse conmigo o con el resto del grupo en cualquier otro momento en caso de consultas, sugerencias, etc.

Los pagos se realizan por transferencia bancaria (en el caso de residentes en España) o a través de Western Union (para gente del exterior) del uno al diez de cada mes.

El primer pago incluye la matrícula.            Para los encuentros, la propuesta semanal constará de:

§        un recorrido: lectura de relatos de escritores consagrados, con pautas que guían la comprensión de los mecanismos utilizados por el autor para favorecer la tensión narrativa, sostener el interés del lector, deformar literariamente la realidad, iluminándola, etc.

§        una consigna, o propuesta de trabajo práctico para la semana.

§        análisis de algunos materiales teóricos que apoyen los puntos trabajados con el recorrido y la consigna.

§        devolución de lo producido la semana anterior con comentarios, sugerencias de corrección, etc.

Amigos, me despido con una cita de dos pioneros de este tipo de talleres en el mundo hispanohablante, Silvia Kohan y Ariel Rivadeneira, que definen este espacio de escritura, entre otras cosas, como:

a.       «La fábrica del texto: un espacio para intentar infinitas variaciones, violaciones, fusiones, negaciones y disgresiones

b.      Un espacio de juego: El trabajo incluye la diversión en este caso. La escritura es un juego de palabras, con, ante, para, desde y hasta las palabras hiladas entre el deseo inicial y el punto final.»

Los espero, entonces, para fabricar, trabajar y jugar.

Graciela Litvak

aen@asociacionescritoresnoveles.es

Pequeño CV Ilustrado:

Entre 1975 y 1984 cursé estudios de Letras en la Universidad de Buenos Aires y de Literatura Española y Latinoamericana, además de Lingüística General, en la Universidad Hebrea de Jerusalem (Israel).Participé durante varios años de talleres literarios presenciales en Argentina y en Oviedo, y de otros virtuales, impartidos desde Madrid y Buenos Aires, además de formarme como correctora de estilo. Entre el 2002 y el 2004, me encargué de la redacción de flashes informativos para TV de circuito cerrado en estaciones terminales de ALSA, fui correctora de tres publicaciones mensuales y jefa de redacción de una revista sobre hípica asturiana de la misma editorial.Continué mi formación en la Universidad de Murcia, donde me diplomé como coordinadora de talleres de escritura creativa en bibliotecas y centros socioculturales. 

En la actualidad, coordino y corrijo la publicación cultural Ábaco y soy jefa de redacción de la revista Literastur dirigida por Luis Sepúlveda, además de ocuparme de otras tareas afines para el Salón del Libro Iberoamericano de Gijón. También coordino talleres de escritura creativa en diversos ámbitos privados e institucionales.

Desde hace algunos años, escribo ficción; varios de mis relatos y poemas han sido premiados en certámenes de Madrid, Valencia, Asturias, Andalucía y Buenos Aires. He participado con relatos y poemas de tres antologías, he editado otros textos en publicaciones de México y Madrid.

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