Las editoriales: ¿una apuesta por los que empiezan?

Autor, Manuel Monar. Publicado en la revista Eccus.

Los jóvenes en España, después del esfuerzo que supone terminar una novela, un libro de relatos o de poesía,  tienen ante sí un desafío mayor todavía, el de publicar. Y es un desafío porque las editoriales poderosas, en la mayoría de los casos, no cuentan con ellos. El camino más accesible hacia la publicación para un escritor novel es el de acudir a las pequeñas editoriales. Las grandes, que no quieren correr riesgos con autores desconocidos, pueden rechazarla si es que llegan a leerla entre la gran cantidad de manuscritos que reciben (entre 20 y 30 mensuales).
Algunas editoriales pequeñas, sin embargo, están más dispuestas a arriesgarse. Caballo de Troya y Dilema, entre otras, trabajan para dar a conocer a los autores que empiezan, o que todavía no han obtenido un reconocimiento comercial que pueda avalarles.
BAJA CALIDAD
Las dos editoriales citadas explican, sin embargo, que su principal línea de acción no es publicar a los jóvenes escritores, sino a los nuevos escritores. Según
Francisco Hernanz, que está al frente de Dilema en solitario, “en los hábitos editoriales prima la obra, no el nombre ni
la edad. Si la obra es buena, da igual la edad que tengas”. Constantino Bértolo, director editorial de Caballo de Troya coincide con él: “Mi labor no consiste en descubrir jóvenes talentos sino en publicar nuevos escritores, porque aún cuando lo de nuevo suele coincidir con lo de joven, no siempre es así”.  Si matizan la respuesta es quizá porque la mayoría de los manuscritos que envían los jóvenes autores no llega al nivel esperado por los editores. “Las editoriales están deseando encontrar a un joven autor, pero el 99 por ciento de los manuscritos que recibo no se editan, es que son muy flojos, muy flojos” reitera Hernanz, con cierta desolación. “Cuando alguien que no conoce el mundo del libro escribe y termina una novela, o un libro de poesía, está convencido de que Planeta puede editarlo. Y como no lo hace, manda el manuscrito a otra, y a otra, y a otra. Y todas
la rechazan. Es que no es tan fácil escribir una novela publicable”, asegura el editor. Bértolo abunda en esta cuestión: “En general opino que el nivel de la cantera no es muy bueno. La mayoría de los originales que llegan tratan de vender; parecen tener más ganas de ser escritores que de escribir”. Y termina con un consejo directo: “Antes de decidir ser escritores, los jóvenes deberían considerar si tienen algo que contar”.
Según ambos editores, la causa de esta falta de calidad es que los jóvenes escritores no le dan la suficiente importancia al aprendizaje del oficio. Herranz habla de “dedicarle mucho tiempo a pelearse con el lenguaje, con una palabra, con un párrafo. Flaubert llegó a escribir cuatro veces el mismo capítulo de una novela. Y era Flaubert”. Aunque se muestra comprensivo: “Es normal. Nadie nace sabiendo, y nadie acierta a la primera” y, citando a Robert Graves, afirma que “una papelera es el mueble más importante en la habitación de un escritor”. Así, el editor destaca la importancia de una autocrítica feroz y de la reescritura, como proceso necesario para convertirse en un buen escritor.
Bértolo intenta acabar con el mito de que el talento puede suplir la falta de técnica: “El término talento es muy confuso, remite a una semántica romántica que entiende la figura del escritor como un genio sagrado investido de dones supranaturales”
Los editores también se muestran alarmados por la ausencia de un relevo generacional sólido, de un proyecto creativo común que sí puso de acuerdo a otros grupos de escritores. Hernanz atribuye casi tanta importancia a la formación a través de escuelas como a la tertulia, a la investigación: “Al maestro le escuchas, pero con el colega se comparten afinidades estéticas, se investiga, y así es como de verdad se aprende”.

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10 comentarios en “Las editoriales: ¿una apuesta por los que empiezan?

  1. Bueno…Supongo que mi punto de vista va a ser diferente del vuestro por cuestiones laborales.

    La apuesta por noveles, exite. En Maghenta tenemos una colección especifica, en rustica con sobrecubierta (nada de baja calidad), con distribución nacional, y nada de coeditar con el autor.

    Un saludo,
    Cb

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  2. La verdad, que solo quería leer los comentarios, pero de pronto veo un ” “dejar un comentario” , mi nombre, e mail, y direción de mi página web.
    Ya, me dije, me atrevo. Contaré un poco de mis experiencias con mi primer libro y la tarea del escribir.
    En cuanto a escibir seguí el consejo de uno que me decía, si quieres escribir, debes leer mucho, y escribir todos los días varias horas. Es como la disciplina de un gimnasta, o la de una bailarina de ballet. Así como al gimanasta se afirman los músculos, al escritor se afirma la pluma.
    Escribe, escribe y escribe, no trates de corrigir en seguida, la corrección puedes hacerla dentro de un més, o dejas que pase más tiempo todavía; es increible, como uno se da cuenta, lo mal que escribió hace uno o dos meses atrás, y comienzas a corregir. Este proceso es la maduración, esta etapa en la cual mejor no debes tocar , ni mirar lo que has escrito. Espera con paciencia.
    Eso es lo que me aconsejaron y lo seguí al pie de la letra.

    Mi sueño era, cómo el de muchos, escribir mi libro, lo planifiqué veinte años y me desanimaron, que tenía pajarillos en la cabeza, y mejor que hiciera “algo más sensato”. Esa idea la llevaba por años en la cabeza, pero seguía escribiendo mis artículos en el diario, mis reportajes sobre flores, temas de botanica, ahí no había mucho riesgo.
    Un día le conté a una amiga mis vivencias, las que por cierto eran muy dramáticas, y había mucho de información, y aún más, un testimonio. Me ecuchó y dijo con una convicción ” Eso debes dejar en un libro”. le dije: ” “pero cómo, no me siento capáz”, incluso por el idioma, aprendí el español recién cuando ya era adulta. Desde ese día no me soltaron, me convencieron, y me sobrevisaron, me obligaron, es que cada quince días hacíamos una reunión, afirmaron una y otra vez ” tenemos fé en tí” , eso era sonaba como un constante tic tac de un relój, todos los días lo percibía, era como un eco en mi mente, tiis tac, tic tac. Para cada reunión se esperaba de mí que tuviera lista a lo menos dos capítulos. Al año el libro estaba escrito. Ellos, también escritores, un profesor se castellano, me lo revisó los acentos, la grámatica, pero no tocaron el estilo.
    Dió la casualidad, que en esa fecha había una convocatoria para presentar una obra como proyecto. Esperé los meses para enterarme del resultado- ¡oh gran milagro! fue favorecido con una suma equivalente al costo de la posible edición.
    Lo edité, pasé por todas los avatares de una edición, que aquí se haría muy largo para contarlo. Un año duró esa etapa, y era difícil, y casi, – me dije yo – era más fácil escribir el libro que editarlo. Un día tenía mi libro en mis manos, recuerdo que lloré.
    Luego edité otro y voy a escribir hasta mi último respiro. ( en la página que acompaña el comentario se puede ver ese libro)

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  3. Mucha verdad en tus palabras, S.L.J. salvo en la comparación de la literatura con el fútbol que, la verdad sea dicha, me aterra. Es broma.

    No pretendo dar lecciones de un tema que desconozco por completo, pero coincido contigo en que el objetivo no debería ser publicar sino escribir cada vez mejor. Se publican cosas horribles. Y muchos autores excelentes no salen del caparazón por falta de confianza o por motivos diversos.
    Hay varias posibilidades para ejercitarse, creo yo. La más habitual es escribir para ti mismo y en todo caso enseñarlo a familiares y amigos. Un mal asunto, que no suele funcionar si lo que se desea es crecer como escritor y darse a conocer.
    También puedes poner en marcha un blog y utilizarlo como tu propio taller de escritura. Es lo que hago yo, y el objetivo fundamental es obligarme a escribir a diario, pero también tiene el efecto colateral de que la gente te puede leer, si quiere.
    Y finalmente, el mejor método: acudir a talleres de escritura, aprender cuanto sea posible, conocer a otros, analizar sus obras, dejar que descuarticen la tuya. Hacer amigos y compañeros. Empezar a llenar de nombres la agenda. Escribir es un oficio solitario, pero hay maneras de salir el caparazón más allá de enviar cada varios meses un manuscrito a un concurso de relatos.

    Mis dos centimillos.

    Rb

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  4. Veo por aquí gente que se plantea no seguir con el oficio de la escritura, aunque yo lo considero hobby, solo por el rechazo de las editoriales. Si os gusta escribir seguir escribiendo, también juego a fútbol simplemente porque me gusta, no aspiro a fichar por ningún equipo. Cuantos grandes clásicos de la literatura no han muerto en la miseria, el dinero no debería justificar ni una sola palabra en la literatura.

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  5. Pues sí, un muy interesante artículo. ¿Y qué decir de los comentarios? Pues que me he visto reflejado en ellos, muy a mi pesar. Sí, yo también empecé a escribir mi primera novela y al terminarla creí a pies juntillas que podía ser todo un éxito. Por suerte me tropecé con varios comentarios por internet de lo difícil que resulta ser aceptado un manuscrito, de la perseverancia del escritor por madurar y luchar contra el entusiasmo, que muchas veces resulta tan perjudicial pues es capaz de hundir a un potencial buen escritor con las primeras de cambio.
    Y hablando de frustraciones, permitidme que os explique la última de las mías en este mundillo. En 2006 tuve la gran suerte de quedar finalista en dos concursos de relatos. Me crecí, lo reconozco, me sirvió como acicate para seguir escribiendo, fue una palmadita en la espalda que me indicaba que mi escritura iba mejorando. Luego escribí lo que yo consideraba mis dos mejores relatos. Estaba encantado con ellos así que los presenté a 3 concursos. El resultado ya os lo podéis imaginar. ¿Qué me ha sucedido? Ahora estoy en plena reflexión.

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  6. Hola a todos:

    Primero quería dar las gracias a Fer, Nicolás, Susana y Rubén por compartir vuestros comentarios, que nos ayudan a todos.
    Cuando leímos este reportaje, nos pareció muy interesante, lleno de ideas para reflexionar y tener en cuenta, que nos podrían hacer ver errores que todos podíamos haber cometido o cometer en un futuro, llevados por el entusiasmo de nuestros escritos.
    Nicolás, no es ningún crimen sentirse ilusionado ante lo escrito y pensar que esas respuestas llegarían colmando de alegría el trabajo realizado. Quizá pecamos en muchas ocasiones de falta de objetividad; es normal, ha sido todo un esfuerzo (nuestra criatura) y por mucho que lo leamos, analicemos, corrijamos, no siempre veremos los posibles errores que hayamos cometido porque forma parte de nosotros.
    Por eso, en la asociación nos hemos puesto como objetivo ayudar en ese aspecto con el Comité de Lectura, que evalúa las obras que nos llegan, permitiendo ofrecer a los autores una visión literaria y comercial de su obra, y de esa forma, comprender mejor dónde pueden estar esos errores de estilo, gramaticales o literarios que se le han escapado al autor.
    Pero como bien nos dice Susana, el esfuerzo debe continuar porque se aprende escribiendo, corrigiendo, y siempre con constancia y perseverancia, sin dejarnos caer por la desidia o la decepción, sino sabiendo que el camino es largo y siempre nos queda mucho por aprender en él. Lo importante, como bien añade Susana, es la confianza en nuestro trabajo y no dejar día a día de hacer aquello que sentimos y que nos gusta, escribir.
    Es cierto que no siempre quien escribe tiene algo que contarnos, aunque él o ella así lo crean, pero también es cierto que el camino que se comienza no es sencillo, lleva muchas dificultades y debemos darnos un tiempo. Los casos en los cuales se escribe una primera obra y ésta llega a ser interesante para las editoriales, son muy escasos y fuera de lo normal. Como en muchas otras facetas de la vida, todo lleva un aprendizaje y por tanto, tiempo, esfuerzo y dedicación. El resultado dependerá de nosotros.

    Un cordial saludo,

    Covi.

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  7. Caí hace poco en este blog pero no quería dejar pasar la oportunidad de hacer mi primera aportación.
    Susana, estoy muy de acuerdo con lo que dices. La primera y única clave es la perseverancia, escribir todos los días y no tener miedo a producir algo flojo, demasiado prolijo, redundante o en general mediocre. De cuando en cuando, si ves que escribes algo un poquito mejor que lo anterior, dedicarle unos cuantos días haciendo una corrección feroz, de ésas que te hacen temer que puedes incluso llegar a destrozar el original y perderlo para siempre. Es un buen ejercicio. Nadie escribe su obra maestra en la primera sentada. Antes hay que pasar por muchas obras banales de las que te hacen dudar de ti mismo.

    «Antes de decidir ser escritores, los jóvenes deberían considerar si tienen algo que contar.»
    Buena frase. No tengo demasiada experiencia con escritores noveles, pero en el año que pasé en la facultad de Comunicación Audiovisual, mi percepción en relación a los guiones de los jóvenes aspirantes a director era similar. Las historias contenían mucha reflexión interior y poco contacto con la realidad de la calle. Eran en general endogámicas y un pelín onanistas. Las relaciones entre las personas dan mucho juego. En ocasiones mucho más que el monólogo interior, al que la literatura es desgraciadamente demasiado proclive. Lo primero es vivir, la escritura viene después.

    Rubén

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  8. Estoy perfectamente de acuerdo con este editor y con lo difícil que se nos hace a todos escribir. Una vez, siendo muy joven, estudiante de periodismo y con aspiraciones a escribir y publicar alguna vez, tuve el privilegio de compartir vivienda con una escritora que hoy ha ganado varios premios internacionales y está reconocida como una de las más originales en su género. Recuerdo haber leído sus textos con espíritu crítico y haber pensado que no era tan “buena”. Que sus manuscritos, (en aquel entonces lo hacía con máquina de escribir), estaban llenos de fallos, y que, más aún, sus obras publicadas a veces tenían frases flojas, no justificadas o poco creíbles. No por ello dejé de ser una de sus admiradoras, pues en medio de aquellos textos inseguros y a veces imprecisos, ella contaba historias tremendamente originales. Su imaginación desbordaba y los mundos que iba creando superaban los límites de nuestra ingenuidad como lectores. No pocos llegaron a dar lo leído como cierto. Y hablamos de Ciencia Ficción y Fantasía, mitos, leyendas y supersticiones….
    Ése era su gran mérito. Y el otro, fundamentalísimo, la perseverancia. Escribía sin parar, horas enteras, sin pararse siquiera a tomar bocado. En el pasillo de la casa sólo se escuchaba el clac clac de la máquina con un frenético repicar. Cuando hacía un alto y abandonaba por unos momentos su habitación, parecía una aparición de otro mundo, la mirada extraviada, el cuerpo delgadísimo que levitaba más que caminar y la mente en otra parte….
    Es una escritora a la que las musas sorprenden SIEMPRE TRABAJANDO. Cree en sí misma y en las historias que teje. Veine años después tiene una prosa ágil y sólida, una maestría inigualable para fabular sus mundos paralelos y dejarnos siempre pensando en lo leído.
    Pero igual yo sigo padeciendo su ausencia como la de otros muchos que andan regados por el mundo. La tertulia de los escritores cubanos de nuestra generación anda dispersa por el mundo y extrañamos aquellas tardes en la UNEAC o simplemente en una plaza, cuando nos leíamos lo último de la cosecha y comentábamos hasta la saciedad.
    Hoy escribir es un acto de valentía, perseverancia y sólida preparación.
    A mí, ahora mismo, me falta el valor. ¿O será que tengo demasiado por contar?

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  9. La lectura de este blog me hace recapacitar en muchas cosas en las que yo me sentia acertado. Mi humilde experiencia y corta experiencia ha hecho que yo siguiera los pasos que esta lectura mira como equivocados. Hace unos meses acabe mi primer libro, bueno en realidad el tercero, pero a los otro dos no les he prestado demasiada atencion. Nunca olvidare la emocion que senti cuando me llego la primera contestacion de Alfaguara, era un paquete muy bonito que traia mi libro de regreso a las manos que lo despidieron en el correo. Pero las noticias no eran las que yo esperaba. Recuerdo que esa mañana llore. Dos dias antes habia telefoneado un amigo de Argentina… Y yo contento le comente que estaba mandando mi libro a las editoriales. Y que que pronto me contestarian. Tambien me visualizaba muy seguido abriendo mi correo y abrazando a mi madre por la gran noticia de la aprobacion de mi libro… Pero amen de lo que dicen las metaficas, ya voy 4 marginaciones en mi sueño de publicar mi novela.

    Esperando que desde ahora en mas mis ojos más abiertos gracias a esta lectura, me lleven al camino que setoy buscando desde algun tiempo atras.

    Atte Nicolas Dallara

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