Archivos para Febrero 28, 2008

XII Premio Primavera de Novela, ganador Agustín Sánchez Vidal con la obra, Nudo de sangre. Fue finalista Luís del Val con la obra, Crucero de Otoño..

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No sólo de oro y plata estaba hecho el tesoro de los incas. Eso es, por lo menos, lo que descubre Sebastián de Fonseca, un ingeniero militar ilustrado que en 1780 se ve arrastrado desde Madrid hasta Perú y que, una vez allí, termina dándose de bruces con el imperio incaico. Agustín Sánchez Vidal (Cilleros de la Bastida, Salamanca, 1948) ganó ayer la duodécima edición del Premio Primavera de Novela, dotado con 200.000 euros y que publica Espasa, con Nudo de sangre.

Con una trama cargada de aventuras, cuenta una historia de amor entre un español y una mestiza y tiene como telón de fondo una civilización misteriosa y sofisticada, que aguantó durante años el avance de los conquistadores españoles. “No tenían escritura”, dice Sánchez Vidal, “pero fueron capaces de construir una sociedad tan sofisticada que fue, de todas las de entonces, la que mejor supo atender las necesidades de sus súbditos. Y que resistió, pese a su inferioridad, durante 36 años el asedio del imperio más poderoso de aquellos días. Y que levantó Machu Picchu, una imponente obra en la que la arquitectura y la naturaleza están íntimamente imbricadas. Y que no daba un valor especial al oro y la plata”. Ése es el auténtico tesoro, y es eso precisamente lo que descubre el ilustrado español cuando se ve forzado a investigar en lo que queda en el siglo XVIII de aquel remoto imperio del siglo XVI.

Un espía en un crucero

Luis del Val (Zaragoza, 1944) quedó finalista (30.000 euros) con Crucero de otoño. La novela narra un viaje por el Mediterráneo en el que coinciden un hombre de negocios de Boston y su mujer con un senador y la suya. Pero hay alguien más, un tipo escéptico (casi cínico) que ha sido espía y que conoce el rumor de fondo que viene de la guerra de Afganistán y desemboca en el terrorismo islámico. “Ahí, en el barco, haciendo turismo con música de Cole Porter y Miller, se cruzan los hilos del pasado con el presente, y surgen viejas pasiones”, comenta Del Val de su historia, que tiene mucho de coral y que está llena de meandros.

En esta edición del Primavera han sido 254 las novelas presentadas (de ellas se sabe que 125 proceden de España y 48 de América), y el jurado estuvo integrado por Ana María Matute, Antonio Soler, Ángel Basanta, Ramón Pernas y Ana Rosa Semprún, con Myriam Galaz como secretaria.

Artículo de J.A. Rojo en el pais.com

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Interesante reportaje sobre los escritores noveles en el programa de la 2 de TVE, Página2.

Un socio nos ha enviado un artículo sobre un reportaje del programa Página2, que se emite los domingos por la tarde en la 2 de TVE,   sobre los escritores noveles. Podéis ver el reportaje haciendo clic en el enlace. Es muy interesante.

Simplificando 

Con desconfiada ilusión abrimos nosotros, los escritores nóveles, los aspirantes, las páginas de los libros etiquetados como «best-sellers», y con idéntica carga de decepción los solemos terminar cerrando. Temporales como el de hoy en día, en donde el valor atribuido al arte viene supeditado por su propia capacidad de venta, arremolinan en las estanterías un sinfín de nuevas obras que poco o nada poseen de turbador. Y he aquí otra vez el discurso lacrimógeno a cargo de quienes aborrecen —yo también— la nueva era de mediocridad literaria.

Ahora bien, el giro de las grandes editoriales hacia el fenómeno del «super ventas», o la descarada forma en que el escaparatismo seduce al escaso consumidor, no debería conducirnos a nosotros, los candidatos, a la rendición, a la doctrina del «bestsellerizarse o morir», propuesta recientemente como la última alternativa posible por el novelista Miguel Ángel Mañas. Lo bien cierto es que el desastre no es tan grande, ni el futuro se presenta tan negro: existen infinidad de editoriales menores —que no todo es Planeta— dispuestas a publicar a desconocidos como nosotros, a los chalados anónimos de la pluma, cuyo nombre no es aún —aún— reconocido por nadie. Y es que al fin y al cabo, todo escritor fue novel alguna vez.  Pero incluso más allá de esto, ¿qué importa?

Dijo un poeta —acostumbrado a convertir versos en acordes— que era un error escribir para los demás, que era más fácil componer algo para uno mismo, para una sola persona, que hacerlo teniendo en cuenta a demasiada gente.

En definitiva, el escritor/a no entiende de mercantilismos. El escritor en sí mismo no es más que el origen de su propia obra; nada es más importante que la satisfacción encontrada en el hecho de traducirse, de haber descubierto un lenguaje que lo prolonga, de haber logrado codificarlo y de entregarlo a quienes le otorguen vida con el ensamblaje que forman la lectura y la imaginación.

Así que no será cuestión de «bestsellerizarse», sino sólo de escribir. De escribir.

Iván Alarcón Tortajada.

 Reportaje del programa de televisión:

http://www.pagina2.es/reproductor.php?v=Report3.flv

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