Archivos para Julio, 2007

Presentación del libro “Los relatos que no gustaron a mi mujer” de Santos Cánovas

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Los relatos que no gustaron a mi mujer

 

El próximo día 27 de Julio de 2007, a las 20:00 horas, tendrá lugar la presentación del libro en el pleno del Ayuntamiento de Huéscar (Plaza Mayor 1), Granada.

Al evento invita  Don Agustín Gallego Chillón, Alcalde del Ayuntamiento de Huéscar, en el mismo intervendrán, Jesús Fernández, editor de Letra Clara; Mayte Guerrero, asesora literaria, y el autor del libro, Juan Santos Cánovas Carayol, socio de la AEN.

Al final del acto el autor firmará su obra.

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Y llegó el final, último día de la Semana Negra de Gijón.

¡POBRE DE MÍ…!  

            Ayer en la carpa de encuentros todo era diferente, y por eso, porque era distinto, no voy a realizar una crónica como las anteriores. Ésta será diferente.  Tampoco pondré fotografías. Pretendo que sea diferente, como yo percibí el día de ayer. Distinto, diferente, gris, lluvioso… pero gozoso, por otro lado.

Al mediodía de ayer todos los que todavía resistíamos nos congregábamos en la carpa de encuentros. En el ambiente se respiraba un aire diferente. ¿A tristeza por el final de la fiesta? Seguramente sí. ¿A melancolía por lo vivido estos días? Seguramente también… Pero lo más de lo más llegaría en unos minutos.

Con una puntualidad asombrosa para ser domingo, el semanero más preclaro de cuántos asisten a SN con coche oficial (que son escasos) descendía de su flamante audi ocho negro y blindado para presidir de manera atípica, cercana, cariñosa y diferente los actos con los que concluía esta vigésima edición de la Semana más Negra de la capital de la costa verde. El semanero Areces fue recibido por Paco Ignacio Taibo II, por representantes municipales que, a pesar de su escasa antigüedades el cargo, ya demostró unos talentos de sentido común y sensatez a los que últimamente no estábamos acostumbrados. ¡Enhorabuena por este gallego con nombre de escritor cubano!

Después de la entrega de los correspondientes rufos, (incluidos los de sorpresa), de los premios gastronómicos y literarios, el todavía semi exhausto Paco Ignacio Taibo II tomó la palabra para dirigirse a los presentes. Y he ahí que se lo agradezco de veras porque a través de esas palabras descubrí a la persona, no al director de la Semana Negra, no al autor de novela, que a esos ya los tenía muy vistos. No, en absoluto. A través de esas palabras que le salieron del alma (aunque la lleve un tanto oscurecida por culpa de los Habanos) descubrí al ser humano que, desde su responsabilidad más absoluta es capaz de agradecer a cuántos están directa o indirectamente en el mismo barco que él. Semana Negra no la organiza él. A su lado, remando a su misma velocidad, se encuentran cientos de personas que, cada hijo de vecino, desde su parcela y con su trabajo, logra que este festival sea un éxito absoluto dentro y fuera de nuestras fronteras.

De esta manera tan humana, Paco Ignacio Taibo II  quiso testimoniar a todo su equipo su más profundo agradecimiento por un trabajo vital, limpio, y solidario, sin el cual este evento multicultural estaría descafeinado. Pero la vida tiene paradojas. Lo que él había preparado hacía su equipo fue al revés. En el fondo y en la forma, era un homenaje bidireccional, también dirigido, desde el propio equipo, hacia su amigo, Paco Ignacio Taibo II. Quedó patente que este evento no tiene director, no tiene un responsable. Todos son los directores y responsable. Es un equipo y se trabaja como tal. El propio Paco Ignacio Taibo II es la cabeza visible de este equipo, sencillamente. Pero siempre lo encontramos en primera fila de trabajo, y ello es lo que enriquece a las personas y las hace grandes, con independencia de cargos, títulos y venta de libros.

El homenaje que quiso tributar a su equipo, también lo trasladó a los suyos próximos: a Paloma, su compañera, de la cual dijo que sin ella era la mitad de la nada, y a Marina, su hija. Así es Paco, el hombre, el ser humano…

Pero también hubo un momento para la reflexión serena y concienzuda. Si hoy es día de dormir y descansar, mañana empieza una nueva cuenta atrás. La XXI edición de Semana Negra.

Como él bien reflexionó en voz alta, quizás detrás de veinte años, sería el momento de un balance objetivo, de un análisis auto crítico y mesurado. Es la hora de la reflexión, de continuar con aquello que triunfa, de eliminar aquello que lo enturbia, y de mejorar aquello que puede cambiar. Simplemente se trata de enriquecer este evento multicultural. Ni más ni menos.

A pesar de sentencias judiciales, dimes y diretes, con independencia de los sectores más críticos (a los cuales el propio Paco Ignacio Taibo II les agradeció sus reproches porque eso también le enriquecía), Semana Negra no puede sucumbir. De ello, además de él mismo, en sucesivas ocasiones se encargarán las instituciones públicas y privadas que, con su aportación empujan y respaldan este exclusivo festival literario. Pero también allí, aportando lo que podamos, estaremos otras entidades y colaboradores. Que nadie lo dude.

Por éstos y otros motivos, sus colaboradores más próximos, le tributaron un homenaje singular, al cual nos sumamos todos los presentes.

Mientras el cielo asturiano se encapotaba por momentos y la lluvia caía vorazmente, nos dirigimos a Avilés para despedir esta XX edición al más puro sabor asturiano, deleitándonos con una tradicional espicha.

Y allí, en la ciudad a la que en 1085 el rey Alfonso VI le otorgó un fuero, llegó el momento inevitable de las emociones contenidas, de las lágrimas resistentes, del adiós. Desde esta ciudad, los pocos invitados que resistían a los embistes del cansancio regresaban a Madrid para, desde allí, trasladarse a sus respectivos de origen.

Paco Ignacio Taibo II y Paloma despedían, entre abrazos y gestos de cariño, a todos y cada uno de los presentes. Pero en ningún momento se escuchó la palabra “adiós”. Sólo se escuchaba, …hasta el año que viene. ¡Casi nada!

Ahora no entonaremos el famosísimo sanferminero “¡pobre de mí!”. Simplemente descansaremos unos días, reflexionaremos sobre lo vivido, y a la vuelta de algunas semanas, descolgaremos el teléfono y diremos “Paco, que te parece si el próximo año…”.

Es decir, nos pondremos a trabajar.

 Un saludo a todos aquellos que habéis seguido estas crónicas día a día, ha sido todo un placer compartirlo con vosotros. ¡Hasta el año que viene!

José A. Jarne

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Noveno día en la Semana Negra de Gijón.

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DESINTOXICACIONES  

            La tarde del sabado fue una tarde atípica. El tiempo acompañaba en la recta final de esta XX edición de Semana Negra.

            Aunque la jornada de uno empezó ya por la mañana en el hotel don Manuel. El personal comenzaba a replegar velas para iniciar los respectivos regresos. Más de una semana de actividad negra, policiaca, o de ficción dan para mucho. Por eso, parte del personal, que tiene otra vida y otras actividades, fuera de este evento, decidió poner punto y final. La terraza del hotel, la pista del aeropuerto, era el lugar ideal de las despedidas. Los coches de la organización iban y venían al aeropuerto y a la estación de ferrocarril. Algunos de los que nos quedábamos nos poníamos al día de nuestras vidas, de la actualidad y del día a día de la Semana.  Y otros, desparecían. Se volatilizaban en las calles de esta ciudad, respirando aromas a mar y sidra.  Lo necesitaban. Lo necesitábamos, aunque no practicásemos ese deporte. Es necesario por higiene mental. Se necesita respirar otros aires, contemplar otras imágenes, conversar de otras materias… Es tan imprescindible como ciertas necesidades fisiológicas.

            A la hora taurina por excelencia, lo más abstracto de estos días se aglutinó en la carpa de encuentros, abanderados por Ángel de la Calle. Continuaban con la última reflexión sobre la irreverencia. Pasaron sin pena ni gloria.

             Una hora más tarde sí, aquello mereció la pena. Paco Ignacio Taibo II, junto a Jesús Lens,  reunió a Juan Bas, Raúl Argemí, Juan Hernández Luna, Ignacio del Valle, Eduardo Monteverde, Lorenzo Lunar, Andreu Martín y Carles Quílez. Debatían sobre el presente y el futuro de la actual novela policiaca en castellano.  Nadie puede perder la perspectiva de lo sucedido en este evento.  Para optar al premio Hammett quedaron siete novelas finalistas. Ninguna de ellas era similar. Todas eran diferentes, y todas reflejaban historias completamente diferentes sin ninguna relación siquiera circunstancial. El argentino Argemí afirmó con gran cierto que estábamos en la etapa más madura de la literatura negra, en la que no hay dos autores con registros similares. El preclaro Andreu Martin confesó una rica historia personal. De los mejores libros que he leído en los últimos meses tres eran de novela negra y de autores españoles. Mereció la pena. 

            A continuación, el propio Andreu Martin del brazo de Cristina Maciá, presentaba ni más ni menos que cuatro libros. La reedición de Prótesis, Piel de policía, La monja que perdió la cabeza y El blues de la semana más negra.  Las voces empezaban a flaquear pero el buen humor, y las ganas de seguir disfrutando de este evento único, no. Por eso fue una actividad divertida y enriquecedora.

             A última hora de la noche, AQ se convirtió en un cuadrilátero de boxeo. El púgil mexicano Monteverde pretendió imponer su criterio en relación con su experiencia con la policía de su país. Pero se equivocó. Quien redacta estas lineas, junto al maestro Bolea, se vieron en la tesitura de lancear con una larga cambiada esa actitud, tan desproporcionada como equivocada. No se puede comparar la policía española con la mexicana. La diferencia es abismal. Con cariño le recomiendo a Eduardo que para sucesivas ocasiones procure documentarse previamente. ¡Buen regreso!   

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La recta final en la Semana Negra, octavo día.

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EL GLAMOUR Y OTRAS ESENCIAS LITERARIAS  

            La jornada de ayer se inició varias horas antes de lo habitual. A las diez y media de la mañana el famoso hotel don Manuel era un hervidero de ir y venir de medios de comunicación, autores, editores y otras especies que formamos parte, de una manera u otra, de este evento único, que es Semana Negra.

             A la hora convenida, se fallaban los premios literarios que se convocan anualmente con este motivo. Los resultados quedaron, más o menos, así: Concurso Internacional de relatos policiacos Semana Negra: David de la Sierra, Premio Silverio Cañada a la mejor primera novela policiaca en español 2006: Ernesto Mallo por La aguja en el pajar y Antonio Jiménez Barca por Deudas pendientes, Premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficción policiaca: Amir Valle por Jineteras, Premio Espartaco a la mejor novela histórica en español: Alfonso Mateo Sagasta por El gabinete de las maravillas, Premio Hammett a mejor novela policiaca escrita en español: Juan Hernández Luna por Cadáver de ciudad

             El peso de la fama y el glamour de los ganadores (al menos de algunos que confunden letras durante el más preciado de sus esfuerzos literarios) caía sobre sus espaldas. Felicidades a los premiados, se lo ganaron merecidamente. 

             A continuación la mañana se disolvía con el adiós de alguno de los presentes que, tras dejarnos una estela de elitismo literario, abandonaban la ciudad. Los que nos quedamos, iniciamos una ruta gastronómica – festiva de consecuencias intrascendentes.

             La tarde no deparó grandes cosas. El sanedrín literario estaba relajado y no se celebró contubernio alguno. Bueno sí, uno muy irreverente. Pero pasó desapercibido.            

          A continuación, el clan asturiano filosofó sobre el mundo de la literatura desde Llanes a Ribadeo. Se habló de la literatura asturiana. Varios autores debatieron sobre lo humano y lo divino acerca de la literatura asturiana, su proyección en el ámbito nacional, y el futuro de los nuevos creadores asturianos. Una tertulia entretenida, si tenemos en cuenta la marabunta que se formó minutos después durante presentación y posterior obsequio de “Los otros”, el libro Pepsi- Semana Negra en el que participaban: Alfonso Mateo Sagasta, Juan Bas, Miguel Cane, Amir Valle, Raul Argemi, Eduardo Monteverde, Juan Hernández Luna, Adolfo Usero, Cristina Macía, Paco I. Taibo II, Edmund Baudoin, Eric Frattini, Mauricio-José Schwarz, Daniel Mordzinsky, Bef, Angel de la Calle, Farruqo, Carles Santamaría, Jorge Gonzalez, Carlos Portela, Fernando Iglesias, Javier Bauluz, Horacio Altuna, Marta Cano, Hunt Emerson, Arthur Suydam, Lorenzo Gómez, Dean Ormston, Sergi Álvarez, Sagar Fornies, Ignacio del. Valle, Manuel Nonídez, Fermín Goñi, J.A. Mañas.  Al observar la carpa de encuentros creías estar en el planeta de la vulgaridad absoluta. Ante lo gratis, el personal es capaz de cualquier cosa. ¡Qué pena!            

          La tarde la salvó Juan Madrid. Apadrinado por el incombustible Paco Ignacio Taibo II en la carpa de encuentros, presentaba Pájaro en mano. El autor nos sumerge en la ciudad de Marbella, en donde corrupción llega más lejos que en la propia actualidad (que ya es decir).

             La velada acabó en el sitio de costumbre. No sin antes degustar viandas acompañados de los más grandes del género dentro del panorama español: los maestros Martinez Laínez, Andreu, Bolea, y Madrid, junto al ganador del Premio Espartaco, Mateo-Sagasta, un madrileño con aroma a Cantabria, y demás sequitos nos deleitamos con lo más divino de la gastronomía asturiana.  A pesar del frío, mereció la pena. 

             El hotel don Manuel es el escenario perfecto en el que, bien por soleares bien con beefeater, acaban todas y cada una de las noches negras en la antigua Gigia. Ayer No hubo excepciones.

             Mañana seguiremos hablando del género negro en el tradicional sanedrín vespertino, siempre con la llamada a filas del inagotable Paco Ignacio Taibo II. También asistiremos a la presentación del último libro de Andreu Martin, y hablaremos de la investigación policial llevada al género. Pero mañana os contaré con detalle. Ahora tomaremos notas.  

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Ganadores de los premios Espartaco, Hammett, Rodolfo Walsh y Memorial Silverio Cañada.

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Hoy a las 10:30 horas, en el hotel Don Manuel, tuvo lugar el fallo de los premios Hammett, Memorial Silverio Cañada, Espartaco y Rodolfo Walsh. Los ganadores fueron:

Alfonso Mateo Sagasta, ganador del premio Espartaco a la mejor novela histórica en el 2006, con su novela El gabinete de las maravillas.

Ernesto Mallo y Antonio Jiménez Barca, ganadores del premio Memorial Silverio Cañada a la  mejor Primera Novela Policiaca en el 2006, con sus novelas La aguja en el pajar y Deudas pendientes.

Amir Valle, ganador del premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficción policiaca en el 2006 con su novela Jineteras.

Juan Hernández Luna, ganador del premio Hammett a la mejor novela policiaca escrita en español en el 2006, con su novela Cadáveres de ciudad.

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